Descubriendo realidades distintas

El día acabó con un paseo por el mercado semanal de Shariani

La jornada comenzó temprano, con algunas alumnas que bajaron a la playa para contemplar la salida del sol antes de iniciar un nuevo día en Shariani.

Por la mañana continuaron con las clases y repartieron nuevas faldas de uniforme confeccionadas por las madres de La Vall. Las niñas de 5º de primaria las recibieron con gran ilusión. Aunque inicialmente faltaron cuatro, encontraron una solución rápida: un sastre local les tomó las medidas y preparó las faldas para que las pudieran tener al día siguiente.

Uno de los momentos más impactantes del día fue la visita a un pueblo cercano a Shariani, donde se pudo conocer una realidad educativa muy distinta. Algunas antiguas alumnas que habían participado en el primer voluntariado de La Vall habían vuelto el año pasado a través de un proyecto organizado por el Club Gausac de Sant Cugat, fruto de su deseo de continuar vinculadas a esta comunidad. Las clases se imparten en una iglesia vacía .Durante aquella experiencia apoyaron un pequeño proyecto educativo nacido de la iniciativa de una profesora jubilada que había empezado a reunir a niños del pueblo que no podían acceder a la escuela porque sus familias no podían asumir ni el coste del uniforme ni la escolarización.

En este espacio, las clases se impartían en una iglesia cedida por el cura, una sala sencilla sin mobiliario escolar, donde los niños se organizaban por grupos y aprendían con la ayuda de las profesoras. Gracias a la solidaridad recogida durante el año, se pudieron construir algunas estructuras de apoyo, como estanterías, pizarras y un pequeño edificio de piedra con dos aulas, todavía pendiente de terminar. Esta visita permitió tomar conciencia de la importancia de la educación y del impacto que pueden tener pequeños gestos de compromiso y solidaridad.

Por la tarde continuaron las tareas de mejora de la escuela, pintando muros y puertas de entrada mientras los niños llenaban el espacio de juegos y risas. Trabajo y convivencia se convirtieron en una misma experiencia.

El día acabó con un paseo por el mercado semanal de Shariani, ¡durante el trayecto pudieron ver cómo son las casas, los taxis que son motos donde llegan a subir hasta 6 personas!

¡Una jornada intensa!