¡La convivencia madre-hija fue todo un éxito!

¡Una experiencia muy enriquecedora!

Compartieron dos días llenos de actividades conjuntas como dinámicas, juegos y manualidades, e incluso una propuesta muy divertida inspirada en el circo, que hizo reír y cooperar a madres e hijas.

También hubo espacios para la formación, el diálogo y la celebración de la Santa Misa, que aportaron profundidad y sentido a esa experiencia compartida.

Estas convivencias fueron una oportunidad única para fortalecer vínculos, desconectar del ritmo diario y dedicarse tiempo de calidad. Compartir, escuchar y reflexionar juntas ayudó a crecer, conocerse mejor y reforzar la confianza mutua.

¡Una experiencia muy enriquecedora!

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